de pronto estábamos
al costado de las vías,
no había tren
no había gente,
había humedad
y sol.
golpeamos la puerta
se escuchaba el ruido
que salia por todos los costados.
y vos estabas ahí,
intimo,
al costadito del fuego
picando restos del mundo
con tus manos...
que inevitablemente
una nueva ansiedad,
broto en mi.
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