llovía dentro de nuestras tazas
y la miel se escapaba por debajo.
con un abrazo inyectado en canela
y la mente
flúor..
atrapo los pocos
bichos de luz
que sobraron del verano pasado,
para prepararte mi lampara favorita.
así nos alumbramos mientras tomamos
un
té que huele a jengibre.